Nuestra Fundación

¿QUIENES SOMOS? 

Somos un grupo de ciudadanos, jovenes, trabajadores, estudiantes, que nos hemos agrupado en torno a la crítica común de un modelo politico-economico pero no social.

NUESTRO DIAGNÓSTICO COMPARTIDO

Chile vive momentos cruciales para su futuro democrático. Durante el último tiempo se ha hecho latente el profundo malestar y descontento que aqueja amplios sectores de la sociedad que se han visto excluidos del supuestamente exitoso y próspero modelo político y económico imperante en el país.  Este malestar se ha manifestado como un estallido social disperso en distintas reivindicaciones, expresadas por ejemplo en las luchas del pueblo mapuche, las manifestaciones de trabajadores públicos y privados, las grandes marchas contra proyectos que agreden el medio ambiente, las movilizaciones en las regiones en demanda por un a descentralización efectiva, la demanda de reconocimientos de la diversidad sexual, y principalmente por su mayor impacto, extensión y profundidad, el movimiento  de la educación.

Si bien, a simple vista, estas reivindicaciones parecieran no tener mayor relación entre sí, consideramos que su raíz está en la existencia de un modelo social y político profundamente injusto.

A nivel político, el país no ha sido capaz de superar el modelo “transicional” de democracia, que impera desde el fin de la dictadura. Este modelo consiste en la adecuación a una estructura institucional heredada del régimen autoritario y sustenta en la Constitución del 80.  La actual constitución no sólo tiene un origen ilegítimo y autoritario, sino que contiene la base del sistema contra el cual la ciudadanía lucha desde distintos ámbitos. Si bien en los últimos 20 años ha sufrido modificaciones, no ha cambiado su matriz antidemocrática y neoliberal. A partir de este ordenamiento constitucional se construye el conjunto de leyes donde se conjuga la falta de democracia y la profunda desigualdad existente en nuestro país. En base a esta constitución se hicieron las reformas privatizadoras de la educación, la salud, la previsión social; se privatizaron las empresas y se abrió camino a la desnacionalización del cobre; se impuso el llamado plan laboral que privó de derechos fundamentales a los trabajadores; y se restringieron nuestros derechos sociales, económicos y culturales.

Además del carácter ideológico de esta constitución, una de sus características es que fue establecida de forma autoritaria para perpetuarse, a través de dos instituciones: el sistema binominal  y los quorum contramayoritarios. Con esto, sus autores se aseguraban  que el Congreso estuviese compuesto por dos grandes coaliciones excluyendo a las minorías de la posibilidad de tener representación en él, e impidiendo además las mayorías holgadas.

Chile es el único país en la región cuya institucionalidad está ligada a un modelo de desarrollo económico y donde las reformas políticas no han roto con esa conjunción. Los gobiernos democráticos que asumieron después de la dictadura, al aceptar la continuidad de esta institucionalidad, renunciaron a realizar cambios de fondo.  Es así como en 20 años fuimos testigos de la administración – y en algunos casos la profundización – de un modelo económico y político injusto y excluyente,  por parte de una elite política supuestamente democrática y con vocación de transformación social, como es la Concertación.

Ante este escenario, por muchos años vivimos el repliegue de la sociedad civil, que cayó en un letargo basado en el conformismo y la sumisión, acrecentándose el individualismo. Entre tanto, los grupos económicos continuaron concentrando las riquezas, y la desigualdad fue en constante ascenso. Los medios de comunicación también fueron concentrados por estos grupos económicos, y la criminalización del movimiento social por parte de la prensa dificultó el debate ciudadano amplio sobre los temas profundos de la sociedad.

LA IMPORTANCIA DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL

El despertar ciudadano vivido el último tiempo vino a reflejar un profundo malestar que se venía incubando en la población, pero que no había sido expresado.  Fue a partir de estas demandas que en el país volvió a debatirse respecto a los ejes fundamentales del sistema político y económico. Las elites políticas ante el profundo descrédito de la ciudadanía y el auge de la manifestación social, han debido aceptar que el modelo es insostenible, sin embargo aun falta mucho para que estén dispuestos a dejar sus cuotas de poder.

Es por ello que consideramos fundamental seguir avanzando en la articulación de los actores sociales. La sociedad civil debe tener un rol protagónico en este proceso para poder articular de manera organizada y permanente frentes de lucha en cada uno de los ámbitos en que las demandas se planteen. Por ello es imprescindible aportar intensamente en la reconstrucción del tejido social y en la potenciación de las nuevas expresiones democráticas en los distintos niveles.

NUESTRA MISIÓN Y OBJETIVOS

La actual crisis de representación democrática existente en Chile es una muestra del desencanto ciudadano con el modelo restringido de democracia que excluye amplios sectores sociales de la toma de decisiones, y con el modelo económico que genera y reproduce pobreza y desigualdades. Consideramos necesario promover participación social en la formulación de propuestas y la toma de decisiones, tanto en los ámbitos sociales como políticos, para que finalmente se generen los cambios necesarios para profundizar la democracia y avanzar hacia un modelo económico y social incluyente e igualitario.

Líneas de Acción

  • Apoyo a las organizaciones locales (Juntas de vecinos, movimientos ciudadanos, grupos barriales, et.)
  • Promoción de la participación ciudadana por medio de la realización de actividades de orden político, social, o cultural que convoquen a las personas de determinado territorio.
  • Recuperación de los espacios públicos: consideramos esencial retomar el uso de los espacios comunes como las plazas y los parques.
  • Apoyo a otros movimientos ciudadanos de orden político, ambiental, cultural, etc.
  • Realización de talleres y asambleas ciudadanas
  • Utilización de las redes sociales como canal informativo tanto de contenidos como de promoción de actividades.
  • Realización de semanas temáticas informativas

Como colectivo sabemos que las tareas planteadas y las que se abrirán son múltiples y pueden sobrepasar nuestras capacidades. Necesitamos sumar muchas voluntades para sacar adelante esta tarea.